27 feb. 2010

Reza

Con Satie y las musas, escribo. A veces hay que rezar para que exista Dios. A riesgo de que todo se convierta en un borrón absurdo, desfigurado. Creer en el hombre deja un regusto a vómito. Qué pequeña es la gloria. Y qué inútil. Decir que existo no significa nada. Y el dolor se extiende como la tierra muda.

Si no calla el silencio. Si no cesa la herida. Si no se aparcan los labios. Como un puño. Nunca lo hubiera dicho en la lejanía. Por favor reza para que exista un Dios.

(Porque yo no puedo).

22 feb. 2010

Souvenirs


Mirarte de reojo en clase de literatura,
Una fotografìa mal hecha a los quince años,
La puesta de sol más roja del mundo.

Un calendario scout del 99
y Wild Thing dedicado desde detrás de la batería.
(Y Pearl Jam que me acompañan desde entonces).

Un CD de Fito y de Marea,
Apareciste cuando más lo necesitaba.
Amigo, antes y después.

Unos apuntes garabateados de risas escondidas.
Mensajes en el teléfono que se quedaban sin batería
en la Ciudad de México.

Trece poemas y uno que no me escribiste.
Drámatico y tonto mexicano suicida.
(Que me llamaras Güe).

La mejor noche de mi vida.
Aquellas fotos que me hiciste y que no he visto aún.

Cuatro emails desde el Atomic Ale, en medio de la nada.
(I guess you were looking really cute).

Aquel momento en el parking cuando me tomaste de la mano.
Permanentemente en jaque desde entonces.

19 feb. 2010

O me libero

Se me atragantan las palabras que excuso a borbotones:
Todo lo que no alcanzo a decirte se me atora en las mejillas.
Lo que quisiera haber dicho escuece a raudales, cuesta abajo a mis labios.
Y en un estado de fiebre, escribo.

Y no sé si al escribir me encierro como muñeca rusa.
O me libero.

sobre el vértice.


Subráyame todas las frases imperfectas.
Conmíname a cumplir los plazos.
De nada sirve cuando esta
 pirámide se sostiene
  s o b r e  e l
vértice.

16 feb. 2010

¡Habla!

No puedo hacerme morir a trozos. No sé tirar la toalla. No puedo extirparme algo que no encuentro. Nadie me ha enseñado a rendirme. Mentalmente golpeo la piedra como un miguel-ángel cualquiera. Y calla.

Qué maldito silencio.

El caso es que te amo. Con toda la fiereza con la que se combate a Dios. Debe de ser eso, me digo, la sonrisa más triste. Esperanza amarga como herida que retumba en los momentos de niebla: Una mentira que emponzoña el corazón.

Desbocadamente.

¡Habla!

14 feb. 2010

¿De qué sirve...?

¿De qué me sirve que te exista a milésimas de segundo de tus brazos? Tan cerca es como no estar ahí.

12 feb. 2010

Tu nocturna alevosía


I am here, parecen decir. Nada más que eso. Je me souviens de toi. No más que Estoy aquí.
Por qué ahora, no lo sé. Es como un pequeño mecanismo hacia adelante al que echo el freno para que no desemboque.

Quizás, confieso, sigo esperando tu nocturna alevosía.

Get on with your life en carteles de neón. Y me pregunto, ¿puedo?


9 feb. 2010

Nada nuevo.

Todo es desorden en esta sopa de palabras que no va a ninguna parte. Es como jugar con dados cargados o empujar el carrito de la compra. Nuestra probabilidad está manida y ratos tan desgastada que da asco que todo cuadre. Como ir por raíles.

El sentimiento está tipificado. No me queda nada nuevo que decir que no haya sido escrito previamente. Nada que nadie haya pensado antes. Creemos que inventamos cosas invirtiendo el orden de las partes. Así el amor se convierte en desamor, la expectación en nostalgia y el ruido en silencio. Nos sentimos únicos, intrépidos o malditos. Incomprendidos. Exquisitos.

Me pregunto para quién los laureles, o por quién las campanas. En realidad somos invisibles. Risibles en nuestras conquistas, conmiserables en nuestra derrota.

8 feb. 2010

[No] existo

No me queda sino saber que existo. En algún punto periférico de tu memoria, accesible sólo por la noche. Existo. Intermitente, como las palabras que escribo o el timbre del teléfono. Tu voz de madrugada termina con este interrumpido diálogo. Recomienza. Baila con mi mente.

Tacones sobre un vinilo con arena. En rewind todos esos mensajes de deseo. Como un mar de fondo incontenible que no ha de ser - repito. Entropía menguante, piezas que encajan. Existo. Punzante. Agudo. Con nocturna alevosía. Casi como un corazón.

[No].

1 feb. 2010

Highway blues


There was no tender world, just the space around him. He looked up and felt the ground beneath his soles. Where all the dusty earth should go, he didn't know. Nothing seemed to have neither direction nor purpose. It was like the undefined beginning of a song that had still many ways to go.


For a minute he thought of Thomas and his alien self. Of the lines that made up his figure as opposed to the breeze that beat onto him and the solitary road across that nothingness. He though of himself as a lonesome traveller, though no movement had been yet produced.


He was just grasping the meaning of his skin, that which separated his from else around him; the tiny miracle that held all his minuscule pieces together, when he saw the headlights, like the extended eyes of an owl.


No one stopped.


Suddendly he noticed a hole spreading swiftly from out of nowhere; its massive inconsistence about to swallow him. The calmness that had preceded the incident turned into anxiety. Though he tried to seal it, he couldn't quite wrap his arms around it, and its borders left him clinging to the void.


Realization came just as the lights disappeared into the horizon, with a pitch black feeling on his tongue: Not until the motor had passed him by could he have defined himself as alone.


An aching pain begun.