Yo elijo. Elijo. Nunca digas nunca jamás es una excusa para escurrir el bulto. Mi vida es un plan B repentino e inesperado que yo he escogido. Y nadie se guarda un as en la manga ni una cruz de marioneta. Sólo soy yo, en el barro. Ninguna mano-guía, destino ni plano. En este casting no se incluyen gurús para la ruta ni danzas de la lluvia.
No necesito a nadie con todas las respuestas porque prefiero vivir con todas las preguntas. Y contemplar el cielo sólo por contemplar el cielo. No creo en el orden de las cosas de un motor designado. Soy del caos, sin apuntador.
Esta función se sostiene sin protagonistas. Y uno no tiene por qué encontrar una mitad cuando ya es uno. Y hay quien no tiene historias de amor con segundas partes o estribillos. Quien no cree en el happy para siempre. No creo en la absurda frase de es que no era el momento. Ni en el esperar al momento, punto. Lo que no haces, se pierde. Simple. Sencillo.
Afuera con el telón. Mírame a los ojos.