No quiero encender las estrellas.
Ni saber de Sabines, Sicilia o Villoro.
No quiero pensar en el gigante que camina
sobre los techos de Lieja.
No quiero desdecir tu peyotl,
ni perder al scrabble, ni escuchar a Cohen.
No quiero rebatir tus argumentos,
ni interrumpir tus teorías.
No quiero olvidarme de tus cuentos,
cocinarte guisantes, ni dormir tus películas.
No quiero hacerme pedazos,
u objetar los encuadres de tu fotografía.
Pero. Sin embargo.
Hallelujah.
1 jun 2012
Por cada estrella de Madrid
Aquella vez dijiste:
"Un beso por cada estrella en el cielo de Madrid"
- N, desde Holanda.
(Perdona que te cite).
______________________________________
Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
ni besos,
ni clavículas.
Que recorro el vacío
de surtidores noctámbulos,
las manos contra el cristal
sobre esta ruta insomne,
observando la inmutabilidad
del ritmo frenético.
Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
tan sólo porcentajes y estadísticas.
Que me huyo
hacia adelante a cada paso,
en el crescendo automobilístico
del ruido.
Y no sé a dónde voy.
En este elenco de
bares, cláxones y ofertas.
Entre entre guirnaldas eléctricas
y piercings de extrarradio.
Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
y no sé a dónde voy.
Y los grafitis de barrio,
patéticas poesías,
son ecos de los pasos
que nadie lamenta.
Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
ni besos,
ni clavículas.
En esta soledad tan prieta,
de escasos rascacielos.
14 may 2012
Anacronismo
Ayer comenzó el futuro.
Nadie lo supo.
Ni el piloto que volaba hacia Atlanta,
ni los campos verdes, frescos y mullidos.
No dieron la noticia en la radio,
y sólo hubo un eco en las redes sociales.
Ayer el engranaje salió por la tangente.
Movieron ficha negras
de E4 hacia el Atlántico.
No hubo gritos; sí hubo resignados.
Y nadie clamó al cielo o los políticos.
Despedidas las fuerzas centrípetas,
se desmanteló el sistema binario.
Uno y uno = error.
No computan.
Sin embargo, debiera de haberlo sabido:
los olores no son como las sombras,
y el pasado ama las esquinas.
Apenas estrenado el futuro,
cerrando la puerta de casa,
el vinilo de Cohen me dijo,
mirándome fijamente a los ojos,
que seguías ahí.
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