No es la monotonía de los días. Ni su atónito deslizar intermitente, despacio, deprisa.
Como un cursor o un indicador de giro. Ausente - Punto - Ausente.
No es este laberinto en que me encuentro buscándome a mí misma.
Pero si dejo este silencio proseguir, se convertirá en hielo.
Si lo dejo proseguir, terminaré por no decir nada.
Y cada vez que no escribo, se hará más grande.
Pero no sé por qué no escribo.
No sé por qué este verano se ha deshecho en otoño de hojas sin palabras.
Pienso que quizás es este nuevo mecanismo de tenerte en casa.
Quizás para escribir hacia adentro necesito no ser feliz.
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3 oct 2011
19 feb 2010
O me libero
Se me atragantan las palabras que excuso a borbotones:
Todo lo que no alcanzo a decirte se me atora en las mejillas.
Lo que quisiera haber dicho escuece a raudales, cuesta abajo a mis labios.
Y en un estado de fiebre, escribo.
Y no sé si al escribir me encierro como muñeca rusa.
O me libero.
Todo lo que no alcanzo a decirte se me atora en las mejillas.
Lo que quisiera haber dicho escuece a raudales, cuesta abajo a mis labios.
Y en un estado de fiebre, escribo.
Y no sé si al escribir me encierro como muñeca rusa.
O me libero.
9 feb 2010
Nada nuevo.
Todo es desorden en esta sopa de palabras que no va a ninguna parte. Es como jugar con dados cargados o empujar el carrito de la compra. Nuestra probabilidad está manida y ratos tan desgastada que da asco que todo cuadre. Como ir por raíles.
El sentimiento está tipificado. No me queda nada nuevo que decir que no haya sido escrito previamente. Nada que nadie haya pensado antes. Creemos que inventamos cosas invirtiendo el orden de las partes. Así el amor se convierte en desamor, la expectación en nostalgia y el ruido en silencio. Nos sentimos únicos, intrépidos o malditos. Incomprendidos. Exquisitos.
Me pregunto para quién los laureles, o por quién las campanas. En realidad somos invisibles. Risibles en nuestras conquistas, conmiserables en nuestra derrota.
El sentimiento está tipificado. No me queda nada nuevo que decir que no haya sido escrito previamente. Nada que nadie haya pensado antes. Creemos que inventamos cosas invirtiendo el orden de las partes. Así el amor se convierte en desamor, la expectación en nostalgia y el ruido en silencio. Nos sentimos únicos, intrépidos o malditos. Incomprendidos. Exquisitos.
Me pregunto para quién los laureles, o por quién las campanas. En realidad somos invisibles. Risibles en nuestras conquistas, conmiserables en nuestra derrota.
19 oct 2009
Por qué escribo [Tres]
Quizás porque la luz no es suficiente sobre la sustancia poliédrica. Porque necesito escupirme, vomitarme, hacerme el harakiri y balancear la ecuación de estar despierta. Quizás porque me desbordo. O porque necesito observarme desde una media distancia, releerme por fuera para entenderme por dentro.
Y ni los acordes, ni los idiomas, ni estas líneas bastan. Incontenibles, como una marea que amenaza con arrasarlo todo. Por la pendiente, porque siento demasiado deprisa y agudo y sin cerco. Por el circo mental de trapecista hacia el más difícil todavía.
Y sí, son siempre las mismas frases con las mismas preguntas, pero cada vez me golpean de forma única. Como cada momento que pasa, volándome los sesos, de puntillas. Porque la vida, mi minúscula vida es un mar que no cesa y todo está por suceder.
A tumba abierta.
Por eso escribo a tumba abierta.
1 dic 2008
Por qué escribo [Dos]
Mis palabras nunca hacen nada nuevo. No se van a echar a volar, ni a esculpir en piedra. Solo deconstruyen sucesos finitos en infinitas piezas. A veces toman mi cabeza, la asaltan. Silencios mal escritos en paredes que giran en mi mente, cuando mañana no es el día que tiene que llegar.
A veces son agua profunda de secretos, o imitaciones de estrellas de colores. Aparecen y se van como si viento, desarmonías, fantasmas repitiendo incesantes que eres una imagen química en mi cerebro. Desdoblo. Me desdoblo. Te desdoblo. Nos encontramos en ese lugar que no existe.
Poco más que sombras. El reloj insiste. Baqueta contra baqueta antes del comienzo. Pero nada empieza. Y son sólo palabras. Palabras. Palabras. Palabras transitando singulares los pasos a solas. Palabras como un imán, borrándome las cassettes.
A veces son agua profunda de secretos, o imitaciones de estrellas de colores. Aparecen y se van como si viento, desarmonías, fantasmas repitiendo incesantes que eres una imagen química en mi cerebro. Desdoblo. Me desdoblo. Te desdoblo. Nos encontramos en ese lugar que no existe.
Poco más que sombras. El reloj insiste. Baqueta contra baqueta antes del comienzo. Pero nada empieza. Y son sólo palabras. Palabras. Palabras. Palabras transitando singulares los pasos a solas. Palabras como un imán, borrándome las cassettes.
13 nov 2008
Por qué escribo [Uno]
Es absurdo escribir cuando no hay nada. Podría decir hay niebla hoy enganchada en las ramas de los árboles. Y quizás entiendas - o no - que aquel cuerno de luna se quebró en un instante y que la noche es larga y llena de oquedades tremendamente oscuras. O que el viento arrecia con las ramas que juegan a arañar cosas que no existen.
Es absurdo escribir cuando no hay nada y el sentimiento es liso como el blanco. Quizás porque escribir no es mentira. Quizás porque todo lo que escribo está escarbado insanamente en las heridas hasta llegar al fondo, too late to compromise, sin desfile circunspecto de las manos.
To be continued y los puntos suspensivos. Quizás algún día en serio comprenderé por qué escribo.
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