No sé si es tu espalda o la del tiempo
que últimamente se curva como una montaña rusa.
Si llegan las cerezas dulces a mis labios
o sus amargos huesos.
De piel contra piel que se desliza,
violenta entre las olas.
No sé si es eso.
O este maldito equilibrio tenso,
en la cuerda floja.
Bailando.
No sé si es tu espalda o la del tiempo
que últimamente precipita sin aire la caída,
libre,
como un nudo que desata el animal,
o un lagrimal de tropical crecida.
De cintura a cintura,
cimiento a cimiento.
No sé si es eso.
O este maldito silencio,
que inmenso arrojas.
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Música: Rise - Into the Wild OST (Eddie Vedder)
qué grande, qué buenas eres. Me encanta. Desde la primera letra hasta el punto final.
ResponderSuprimirQué bueno, H.
ResponderSuprimirRaúl
El alma difusa.
Maravilloso poema. Felicidades por tus palabras, hondas y curvas como el tiempo. Y aunque últimamente ando más allá que acá, gracias por tus onomatopéyicos y sinceros comentarios. Sonrío. Un abrazo
ResponderSuprimirEl regusto el silencio a veces es el germen de sensaciones maravillosas, sin saberlo...
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