25 ene. 2013

Primera ley de Newton


Ni seguir el uso de tu ausencia.
Ni echar el punto y aparte.
Este freno de mano no funciona
tan bien como la primera ley de Newton.

Y así, el cuerpo en movimiento
no se detiene.
Tampoco sus entrañas,
que centrifugadas regurgitan
en círculo un motor eterno.

Autoconmiseración de primera,
al traste con todo.

Tu ausencia,
                  mi nostalgia,
      tu ausencia,
                          mi apátrida destierro.

(Yo, que me jactaba de mi
no-correlación con la geografía,
descubro haberme cartografiado
en tu cuerpo).

Y ahora soy de nadie.
Con nadie.
En ningún lugar.

Borradas tus coordenadas
sigo, impasible,
un bucle que no desemboca.
La tangente de algo que no existe.

Y me pregunto, amor, ¿hace frío?
Love, ¿te ha llegado el invierno?

Bastaría tomar tu silencio como
atajo al olvido,
y no perpetrar la espera con
ganzúas nostálgicas.

Bastaría. Mas no toca el suelo.
Ni cae, ni se levanta.
Sólo sigue.

Y no hay rumbo,
ni mañana, ni palabra, ni voz,
en este segundo de accidente
de tráfico
que desbroce el silencio.

Como mi cuerpo
tocado por esa ley de Newton.
Ingrávido y absurdo satélite,
sin motivo,
ausente de tu mapa y trayectoria.

18 ene. 2013

Hoja de ruta

Ay, Ay, Ay, Ay 
Take this waltz, take this waltz 
With it's "I'll never forget you, you know!" 

Leonard Cohen - Lorca.

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En Viena esta tormenta cerrada,
detiene febril con bocas de nieve
toda la intención de salir en tu búsqueda.

(Aeropuerto de Bruselas).

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En Viena no hay diez muchachas,
sino el patético descenso cubista de una escalera.

Un café al que no has de volver
con anotación al margen,
y la esperanza truncada de retrazar tus huellas:
Mensajes encriptados en tu hoja de ruta.

Graben, Tuchlauben y sabe dios por qué,
la obligatoria visita a Griechische Kirche.

(DominikanerJesuiten, como un mantra,
y sólo recuerdo lo que no marcaste al lado
de la Venus de Willendorf).

En Viena hay una noche y un baile
donde los turistas japoneses sonríen,
tapándose la boca.

Esta noche no habrá Strauss
y varados en el aeropuerto los músicos
cargarán sus caparazones en los cambios de puerta.

Y como la escalera, fogonazos.
Luces largas con olor a caballo
en la Spanish Riding School,
alientos congelados frente al Belvedere.

Y yo, no bailaré contigo,
ni observaré el silencio de tu frente,
ni seguiré las ondas de tu andar,
aunque todo sea oscuro.

11 ene. 2013

Encontrar tu ausencia

Cuánto tiempo necesito
para encontrar tu ausencia.

Hubo que declinar los rayos
como rosas, que languidecieron tarde
este verano.

Hubo de cubrirse el mundo
de esta oscura noche, interrumpida
por el giro de una noria.

Estirar el espacio
en estas cuatro paredes.

Ni las amapolas, ni las piedras.

Entonces resbalabas
por las curvas húmedas
de todos mis reproches.

Entonces, no sabría ser tú.
La gravedad no nos
era un gesto extraño.

Hubo que desbrozar un otoño,
aprender que no era resquebrajo
o aullido.

No un paisaje en llamas,
no hilo de alambre.

Ahora que quizás he comprendido
el necesario cuerpo
de esta ausencia.

Ahora que entiendo
el sosegado cuadro de tu
huella herida.

Sólo me queda tiempo
para contar tu cuerpo;
tu corazón veloz,
tu abrazo vespertino.

Ya no hago inventario
del verano.

Sólo del café de tus ojos,
la sonrisa en tus labios
y tópicos, que a nadie
dicen nada.

Seis meses y has cerrado
por derribo.

Seis meses; tiempo que
me ha llevado
encontrar tu ausencia.

Max Richter - Summer 2, Vivaldi recomposed