30 jun. 2012

Preguntas

hojas de otoño
responden mis preguntas;
ecos de ausencia.

21 jun. 2012

Pendiente negativa

Esta pendiente negativa, no encuentra máximos, ni mínimos. No respeta altos, ni semáforos en rojo. No cede el paso ni anuncia curvas. No cambia el rumbo, no pisa el freno. Es una carretera que no conoce fronteras y desciende cada vez, más lejos de ti.

Esta pendiente negativa va arrasando nuestra economía y souvenirs. Como un torbellino que desbarata todas las sonrisas. Donde el rugir del viento no deja que nos contemos secretos al oído. Tanto ruido haciendo un gran silencio. Oyendo sólo mi retorno, cada vez más lejos de ti.

Esta pendiente negativa no practica estrategias. Tan sólo reglas de tres donde tú eres a algo que no es proporcional a mi. Tengo el corazón caliente, la razón fría. Y no sé hacerlo de otra manera. Maldito este método científico, esta lluvia, esta distancia. Maldito este peso que ya no llevo encima y que me aleja, por esta pendiente negativa, cada vez más lejos de ti.




 

18 jun. 2012

En el mismo engranaje

Este dolor, este dolor no es nada. Es como una batalla que no gana una guerra. El resto es un silencio abrasador. Un silencio de ecos que deambulan fantasmagóricamente entre los muebles. Aquí una caricia, allá un desplante. Soledad de hora punta.

Esto es un ring de cuatro paredes. Boxeo absurdo contra una sombra. Me dejo K.O., me levanto, lo intento. Y sigo atrapada en este mismo engranaje.





4 jun. 2012

Boicot.

Desbrozar la lluvia, alinear las esquinas. Este verano de no más de 15 grados. Y esta carnicería contenida, en cajas apiladas, en armarios. Dime de qué manera llevo las medallas, y te diré dónde me escondo de la vida. Esta soledad descontrolada, se me propaga como el cáncer de te extraño. Y me lavo la boca. Cierro los puños, levanto los ojos. Cuando preguntan, callo.

Soy de alguna clase de valiente que tiembla sin un campo de batalla. Al tiempo el aliado y enemigo, a siete horas de duda en mar que encalla. Disparo. Disparo. Disparo. Y soy blanco imparable escarbando la herida. Suicido el resultado sin testarlo.

En ninguno de los casos saldré indemne.

1 jun. 2012

Hallelujah

No quiero encender las estrellas.
Ni saber de Sabines, Sicilia o Villoro.
No quiero pensar en el gigante que camina
sobre los techos de Lieja.

No quiero desdecir tu peyotl,
ni perder al scrabble, ni escuchar a Cohen.
No quiero rebatir tus argumentos,
ni interrumpir tus teorías.

No quiero olvidarme de tus cuentos,
cocinarte guisantes, ni dormir tus películas.
No quiero hacerme pedazos,
u objetar los encuadres de tu fotografía.

Pero. Sin embargo.

Hallelujah.

Por cada estrella de Madrid


Aquella vez dijiste:

"Un beso por cada estrella en el cielo de Madrid"
- N, desde Holanda.

(Perdona que te cite).

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Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
ni besos,
ni clavículas.

Que recorro el vacío
de surtidores noctámbulos,
las manos contra el cristal
sobre esta ruta insomne,
observando la inmutabilidad
del ritmo frenético.

Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
tan sólo porcentajes y estadísticas.

Que me huyo
hacia adelante a cada paso,
en el crescendo automobilístico
del ruido.

Y no sé a dónde voy.

En este elenco de
bares, cláxones y ofertas.
Entre entre guirnaldas eléctricas
y piercings de extrarradio.

Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
y no sé a dónde voy.

Y los grafitis de barrio,
patéticas poesías,
son ecos de los pasos
que nadie lamenta.

Nunca te dije que
en Madrid no hay estrellas,
ni besos,
ni clavículas.

En esta soledad tan prieta,
de escasos rascacielos.