Francotiradores de bolsillo, sonámbulos, persiguen mis sueños y los acribillan a balazos. No te fíes de nadie - silvan los proyectiles incrustandóse en la fila enemiga. Levanto los brazos.
Hay unos ojos azules con una carta. He visto tanto horror que ya no quiero la vida. Y dispara, se vuela la tapa de los sesos. Implosiona un grito ciego como el mundo, como una bomba invertida en las entrañas.
Y otra gente muere, y otra gente mata. Caen como soldaditos de plomo en un parking de supermercado. Entre los coches ardientes de gasolina, casi inevitables como la lluvia.